Carpintero XL
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Esta obra fue uno de mis primeros desafíos y lo más difícil fue encontrar el equilibrio entre detalle y simpleza. De las primeras obra XL que tiene más de un metro de alto y que además cruzó más de 2.300 km -desde Puerto Varas a Antofagasta-. El gran tamaño me permitió pintar pluma por pluma, jugar con los brillos y generar varias tonalidades de negro para lograr darle el volumen adecuado al ave.

Cada pincelada fue una oportunidad para explorar la textura y la profundidad, transformando un lienzo en blanco en una representación viva del movimiento y la gracia del ave. La escala monumental de esta pieza exigió paciencia y precisión, pero también me brindó la libertad de experimentar con técnicas que en obras más pequeñas hubiera sido imposible aplicar. El resultado final fue una obra que no solo captura la belleza física del animal, sino también la esencia de la dedicación y el amor por el oficio que caracteriza cada proyecto que realizo.
