Chilco y Chucao
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Conocí a Carla en una feria local de Puerto Varas, ahí pudo revisar parte de la colección Ventanas al Sur y se interesó en encargarme una obra personal con el mismo estilo. Me contó que le gustaba mucho el Chucao y le propuse una escena imaginaria de un paisaje probable sureño: un Chucao en un Chilco. La ventana de Alerce fue la base de la obra, y desde ahí fueron naciendo las pinceladas y las tonalidades que componían la escena.

Este encargo fue especial porque combinaba dos elementos icónicos de la naturaleza austral chilena. El Chucao, con su presencia discreta pero característica, y el Chilco, con sus flores rojas que contrastan con el paisaje verde del sur, crearon una composición que capturaba la esencia del territorio. Cada trazo buscaba reflejar la magia de esos encuentros inesperados en la naturaleza, donde la fauna y la flora conviven en armonía, recordándonos la belleza que nos rodea en estas latitudes.
